miércoles, 31 de julio de 2013



de algún modo

dios y los extraterrestres

se asemejan

no hemos confirmado

a ciencia cierta

la aparición de ninguno

de ambos fenómenos

pero a los dos las gentes

les temen

y se sueñan raptadas

y predican luego del contacto

acerca de sus existencias

me alegra pensar

a extraterrestres

buenitos

tipo jesuses mansos

redimidores telepáticos

o tecnológicos

de la torpeza humana

en sus navecitas

traen un aparato con forma extraña

que dispara un rocío amarillo

sembrando estrellitas calmas

quien las toca se vuelve niño

y fabrica alegres castillitos

con billetes de cien

pesos

después los sopla para

que
            se
                            caigan

martes, 23 de julio de 2013

todo parece tan inconsistente. si las tuviera, te diría las palabras que descifran el mundo, que le paren /de parir/ el sentido. yo quisiera decir con mis dedos la luz que falta, la oscuridad que acabe por cubrirlo todo /toda la nada/. también me gusta no saberlo, no poder pronunciarlo con esta lengua de humano occidental /¿accidental?/ para ser un átomo con risa que busca explotar para ser bello y encontrarle la vuelta. ¿por qué te escribo? ¿por qué esta insistencia con una mujer que no hace más que ignorarme, que decirme con sus actos lo lejos que se ha ido? qué sé yo por qué /¿"no me sigas yo también estoy perdido"?/ te he nombrado con los ojos cerrados y vos no podés saber eso. te he cerrado con los nombres abiertos y vos no sabés poder eso. si me quedo, si me voy, qué excusa tengo. qué razón. qué pronóstico sabio. te he venido a decir que no hay nada de eso. soy apenas un mortal arrojado al globo terráqueo sin siquiera haberlo elegido. rodando voy como la piedra, como el sol en el aire, como yo mismísimo sobre todo. y te han parido mis ojos aquella tarde que te descubrieron habitando el mundo en una pequeña construcción de las mojarras. te parieron y te han ido fabricando de a poco. hoy sos la humana más valiosa que he creado, nunca antes observé entre mis labios un ejemplar como vos, entre mis palmas un nombre como el tuyo. sé que es ambicioso, pero pretendo colgarte en la palabra más alta que diga alguna vez, pegártela a la cintura para mirarte flamear pronunciada y bonita. qué me queda. qué te ofrezco si he venido vacío y he de irme igual de desnudo. eso: mi desnudez te doy. lo que ves de la ropa para adentro, lo que está atrás de las rodillas y abajo del fémur y del tórax; y el fémur y el tórax y el tobillo también. nada de lo que me rodea me pertenece/mucho menos vos/yo sólo paso entre las cosas como un pájaro por una nube /y eso es lo hermoso de ser un nacido/y nada de lo que no es mío te propongo, te dispongo, te doy; pero ¿viste mi muñeca? puedo moverla para señalar tu ombligo cuando quiera ver el sol ¿te apetece una alondra dicha al revés? mirame y volará en el beso de mis labios. ¿qué hacemos pensándolo tanto todo? si un demonio o un ángel o una piedra /da igual/ viniera y te enseñara que vas a repetir infinitamente tu vida, minuto por minuto ¿lo harías de nuevo? ¿vivirías de la misma forma y te atarías a estos miedos que no te permitir saltar?¿llamarías a las cosas de la misma manera?¿me negarías tu piel/palabra?no sé si los profetas son sabios o miedosos, pero extraño tu boca cada vez que existe una ventana en mi casa. yo puedo seguir haciéndolo todo, de igual manera, muchos años más ¿pero no sería distinto con tu silueta/comentario al lado? qué me dice usted, señorita, de los gorriones que improvisan cada mañana en mi vereda.¿no le gustaría decirles buenos días gorriones amigos, qué tal el mundo ahí arriba, me acompañan a la panadería de la esquina? una vez tuve tu mano en la mía y fue lumínico, como una revelación, como un romperse el velo, como un sanarse el pecho ¿me prestás tus dientes para morder el último pedacito que se va de la tarde?en su rasgadura, quizá, comprenda tus manos y sepa decirte con la ternura necesaria qué bien te haría desplomarte en mis brazos, muerta y toda tuya.

jueves, 11 de julio de 2013



vos sos como un árbol
con copa de nubes
a veces te llovés
toda
y yo me apresuro bajo tus ramubes
a beberte y a verte
llovida
aparezco con instrumentos
meteorológicos y con alguna
probeta o erlen meyer
presto a medirte las gotas
con suma seriedad
tu copa tambalea y sucumbe
los árboles vecinos
te ven con asombro en todas
sus hojas
enlutan pensando
pobrecita se ha llovido
toda
y no saben que abajo
tuyo hay un magotífico
describiendo la forma de
cada nubecita y anotando
cómo te vas lloviendo
toda
hasta que la lluvia toca el piso
rompo el erlen meyer
o la probeta
y te bebés tu lluvia
mientras compruebo cómo
se hinchan y se iluminan
tus raíces
emitiendo un sonido fluorescente
en la tierra opaca


domingo, 16 de junio de 2013

Sí, todas las hojas son del viento


Sí, Flaco; todas las hojas son del viento. Vi una muy pálida en el piso. La levanté. Llevaba algo humano, un poco de homo habitándola. Me sentí acompañado cuando la tomé. La guardé en mi bolsillo. Pensé que era una mujer la hoja, una mujer con los ojos amargos, con los ojos más amargos que vi en una hoja. No me miró, y está bien. Su tristeza la llevaba de los ojos, para qué quería que me mire. No se aprende a estar triste de un momento a otro; al principio cuesta, uno tiende al optimismo, busca vías de demostración de la existencia de Dios, cavila acerca de que las cosas pasan por algo, busca dar un orden coherente al mundo en que ha caído, ensaya despreocupaciones casi monásticas, fuertes paces casi ascéticas. Eso es todo, ahí cabe la vida como una narración ingeniosa: está uno, mago de las palabras, atónito gambeteando uno tras otro el devenir del cosmos, hasta que se queda sin cintura léxica y escupe, vulgar. Entonces se acepta que uno es un humano acontecido en la tierra, que morir no es otra cosa que arder en metáforas, que las palabras son bellas y, al fin y al cabo, les debemos casi todo. Oh, benditas palabras, no se me mueran antes que esta hoja/mujer de ojos tristes, no me suelten que el viaje es breve y a veces me han hecho reír ¿es que hemos llegado a esta casa ovalada para encontrarnos muriendo con sentido? Acá va toda mi paz y no me verán más desnudo que con ella de la mano. Me costó mucho volverme un hombre triste, no piensen que voy a resignar mi tristeza de un instante a otro. Yo cultivo mi tristeza, me llevó mucho armarla y creo que es una tristeza muy grave, no voy a permitir que un comentario banal o un pastor de alma tuerta o una mujer de piernas fáciles la derriben en un gesto rápido y predecible. Mi tristeza es una casa construida en la roca, no una alegría hecha encima de la arena. Caminé un largo rato en el viento y el frío. Puse la mano en el bolsillo y supe que la hoja estaba ahí. Esta tristeza mía no es que yo sea humano débil; estoy orgulloso de mi tristeza ¿por qué la inquieren? ¿es que tanto les incomoda? ¿van a seguir mirándome con esos ojos de hermano mayor evangélico obedeciendo el mandato del amor? ¿van a seguir pensando que tienen el remedio, que pobre de mí que no lo tomo? ¿se creen que estar triste es eso que piensan? Mi tristeza me ha hecho un hombre fuerte y hermoso, un perdedor invencible y, más aún, inimitable ¿quién estira el brazo y toma mi trsiteza? ¿quién es ese/a que asoma su nariz por entre mis tetillas y oye la caverna que late contra todos los mitos y por amor a la belleza de ellos? Acá estoy, que me abrace el que pueda sostenerme, que me contemple y no huya avergonzado. Yo soy un hombre triste porque lo he perdido (¡lo he tirado!) todo, y eso me da una alegría mayor que la de cualquier profeta y cualquier bailarina (y ninguna bailarina cortará mi cabeza de profeta). Me paré sobre mis piernas y mis ideas, nunca fui más alto que a esta hora de la noche ¡qué hermoso soy cuando me amo! Voy a sacar la hoja del bolsillo, la hoja pálida: la noto distinta, yo la quería para muchas horas, yo se la iba a regalar a otro homo sapiens sapiens. Pero se había despedazado, ella malquería mi bolsillo, yo dije bolsillo y ella entendió jaula, y se explotó toda sola, y se hizo pedacitos hermosos. Para qué quería que me mire si la tristeza la llevaba de los ojos. Yo la junté de mi/su  jaula/bolsillo. La arrojé. Sí, Flaco/él las mueve hasta en la muerte/, tenés razón; todas las hojas son del viento. 

miércoles, 12 de junio de 2013



querida 
hoy no tengo
ramos de meteoritos
que regalarte

¿vas a recordarme
para que no me sienta
solo?

volá si querés
sin ponerte ojos

pero por favor
mutilemos a los baobabs
y después abrazame


lunes, 3 de junio de 2013


mujer que usa la boca para una sola cosa

ella me habla bla bla bla
tiene las palabras atoradas en la garganta y espera
que yo llegue para decirme cosas y cosas
que ella me quiere contar
porque somos amigos
por eso quiere hablarme blarme blarme blarme
yo ya le he dicho muchas palabras
porque a ella la hace feliz que
yo le hable ble ble ble
y a veces la miro y me pregunto
hasta cuándo querrá hablar
más y más palabras
como si fuéramos dos diccionarios
con sinónimos y antónimos en el apéndice
y si quiero juntar nuestras bocas
como dos sirenitas lesbianas
para acabar con las palabras
y decirlo todo a dos lenguas
ella sólo sabe decir
pará
te estoy diciendo que
no
pará
hablemos
blemos
blemos
blemos
para eso buscate un libro
le digo
o volvé a creer en dios os os

viernes, 14 de enero de 2011

SON MI VIDA


Nos causa pánico pensar que la anomia nos empape el cerebro, es mejor creer que el mundo estaba ahí y Adán le puso nombre, esas son las cosas que son y estos son sus nombres, sencillo, necesario, barato, ahora se puede sentar a ver televisión tranquilo con la sola preocupación de acomodar bien el sillón para apagarle ese chillido enloquecedor, agudo, Y a Adán quién le puso nombre, Es obvio que Dios, Y a Dios, Dios, Y cómo sabe Dios que se llama así, preguntó uno, quién le enseñó su nombre, y en qué idioma se llama Dios, y en qué idioma llama a los otros, y qué son las palabras, preguntó, porque si Dios llamó así a Adán entonces él habla, pero yo creía que las palabras eran el intento desesperado, el manotazo de ahogado como quien dice, de los humanos para aprehender la supuesta realidad que supuestamente les rodea, pensaba que eran el intento de no enloquecer de aquellos que nada saben y todo lo tienen que aprender, porque si Dios es él entonces simplemente todo el tiempo sabe todo, está sabiéndolo todo, está conociéndolo todo, y no necesita nombrar algo para que exista , Pero sin las palabras nos quedamos sin mundo, se conoce el refrán al pan pan y al vino vino, lo que no tiene nombre no existe, O sea que sólo existe eso que nombramos, O sea, Te desnombro, ya no existes, No puedes, yo sigo aquí aunque no me nombres, Entonces lo que dijiste es falso, o sea que tu mundo es el que nombras, y quizá pusimos nombres a cosas que no existen y todavía no nombramos otras que sí, que las hay, y son sólo palabras, conceptos, Son mi vida, contestó, son mi vida.

martes, 4 de enero de 2011

ENARBOLADO ANTROPADO ETCÉTERA ETCÉTERA


Después de acariciar con una lágrima el jarro roto que es la vida desde el lunes hasta el lunes, se sospechó con raíces y se bebió el olvido de su parte de abajo, así que tobillos arriba acumuló savia con toda la flor que implica y con ramas en los codos y quietudes en la frente. Otra vez, apoyado sobre uno, soñó que era un árbol. Ese que sintió su nuca y pensó qué bueno qué bueno ser humano con patas para ir a vivir hasta que llegue el lunes y acariciar con una lágrima el jarro roto que sería la vida y con la risa que estaría arrugada por el viento, llegar con sed de qué a algún campo y acostarse a descansar, y soñar, apoyado sobre un árbol.