jueves, 16 de enero de 2014



    MIÉRCOLES. Animal metafísico cargado de congojas. Reparador de los motores del alba. Esas son las ocupaciones de Altazor. Su oficio terrestre nunca es bien remunerado. El aguinaldo nunca llega y las empresas lo desdeñan. El estado no lo sustenta. Digamos que hace un trabajo, si no privado, al menos, individual. La Virgen fue quien lo llamó para que mire sus manos transparentes y lo ungió en su viaje en paracaídas. Porque para estar vivo hay que caer caer caer. Yes, let mi down!!! La más pura de las vírgenes, la menos híbrida.
En mi trabajo me pagan poco. Lo hago para el municipio, por un lado, y para una entidad católica, por el otro. Ellos cada vez están más arriba, los veo creciendo, cada vez conducen autos más veloces, usan aires acondicionados más congelantes, compran zapatillas mejor equipadas. Yo, desde esa perspectiva, voy cayendo. Es raro, porque soy el que caigo pero a la vez los miro desde mis alturas. Pero yo tengo otras alturas, como que no vamos en el mismo plano, yo caigo desde otra dimensión. Pero caer es crecer en mi mundo. Cuando inauguraron la radio en la que trabajo, hubo gente reconocida. El intendente dio un caluroso discurso, habló con el viejo más paralítico que halló en el geriátrico, dijo cuánto y desde cuándo los quería, cerró entre aplausos efusivos. Al rato volvió, como quien recuerda que olvidó decir algo y, ya sin micrófono, anunció en el salón principal, ante las enfermeras: “los 400 pesos extra también son para los facturantes”. Ese “sobresueldo” es más de lo que me pagan a mí por hacer la radio. Hubo un locutor de nivel nacional, periodistas, intendente, el director de la radio, y a mí (que, casualmente, soy el que hace todo en la radio) no me nombraron. Será por eso que aprendí a observar la conducta de las mariposas. Que sé de qué color son los marcos de las ventanas. Que recuerdo el tamaño de la espalda de la directora del geriátrico. La entidad católica me paga menos aún, y me invita a retiros espirituales en que me “retiro” de mi espiritualidad y recibo un discurso que me deshumaniza y me enseña que tengo que amar a Dios y al prójimo sin esperar nada a cambio. Hay una virgen donde se hacen los retiros. No se ve a través de sus manos. Es una mezcla de humana y mito. De cristianismo y cultura pre romana y pre colombina. Un género intermedio entre el canto gregoriano y la cumbia villera. 
Cuando pienso estas cosas me pongo triste y eso no es malo, porque recuerdo que creo en mí y me pongo a dar martillazos contra la noche, porque sé que atrás siempre hay una enorme luz. Y un árbol. Leer a Huidobro es como oir a un Nietzsche pero más hermoso. Y, sobre todo, me devuelve la identidad, me recuerda que soy un animal metafísico cargado de congojas, reparador de los motores del alba.     

martes, 7 de enero de 2014



LUNES. Desde que no veo a Cristo y la Biblia como La Verdad, no pude amarrarme a ningún ismo. No logré que ninguno me justificara el paso por la tierra. No me he atrevido a semejante parcialidad. En clase, hace unos años, el profesor U. explicaba que la teoría literaria es como una casa que, en su frente, tiene varias puertas (cinco, supongamos), y uno se asoma y observa por el ojo de la cerradura de cada una de esas puertas, y detrás de cada puerta ve una parte la casa, y puede describirla y nombrarla, y de hecho lo que dice es correcto, pero no está viendo la casa, si no, una parte de ella; eso es la teoría literaria. Se me hace que eso, también, es la Biblia, o Jesús, o las historias que se cuentan en los pueblos, o el comunismo, o el intendente de mi ciudad y los puentes y anfiteatros y fuegos artificiales portentosos y “lasvegados” que él concreta. Yo no puedo amarrarme a un ismo. Además (sobre todo, y por fortuna y voluntad), he aprendido a no necesitar ese tipo de amarras. Puedo decir mi nombre sabiendo que es sólo una palabra, sin que esa fugacidad y esa relatividad me perturben ¿por qué hay que creer en “algo”, sí o sí? ¿de dónde esa urgencia de tener a quien obedecer, a quien responsabilizar de nuestros actos y arrepentimientos, cómo es que nuestro deseo, asumido con la clara y enorme y frágil humanidad que nos baila en los huesos, cómo es que ese deseo nuestro de cada día no nos sea pan suficiente para comer alegremente y no desfallecer, no nos alcance para fabricarnos un nombre propio sobre el planeta, con el cual sepamos amar al humano que nos pasa por el lado y nos atraviesa la columna, el hipotálamo? Yo no puedo amarrarme a ningún ismo. En todo caso, soy un sismo.
                                                                     ***


Mi amiga S. me habló de Ignacio de Loyola. Dijo que él pensó unos ejercicios espirituales que consisten en autocontemplarnos hasta descubrir qué cosas de las que hacemos provienen de nuestros manantiales y cuáles de nuestras heridas. Aquellos actos impulsados por heridas que traemos del pasado son acciones enfermizas. Las otras, no. Para potenciarnos, expandirnos por ahí hasta donde ni lo imaginamos, deberíamos actuar y decidir desde nuestros manantiales, desde nuestro pedacito de luz. Ella quiere amar a una mujer sin que se la mal observe por eso. Me parece noble y valiente. La envidio. Pero me pregunto ¿no estará buscando quererse a sí misma? ¿no estará buscando en otras mujeres a la madre que la abandonó? Y si es así ¿cuál es el problema? La tristeza, en última instancia, es para quienes se resignan a vivir sin madre y no dejan de extrañar su teta pero tampoco se animan a sacarla del ataúd y apuñalarla ¿cómo puede un humano ser feliz sin matar a su madre luego que ella decidió destetarlo, abandonarlo y/o irse a la muerte? Felices los matricidas, porque ellos recibirán un abismo que los volverá incomprendidos y hermosos.

viernes, 3 de enero de 2014


Domingo.    Bajan pájaros. La costanera está vestida de árboles que hacen explotar relojes. Un auto es blanco porque parece una garza. Qué sería de los autos si, primero, las garzas no hubieran habitado ríos. No habría con qué compararlos, pobrecitos autos blancos. No sabríamos nombrarlos o habría que emparentarlos a meros carteles de kioscos. Alaben, autos blancos, porque han bajado pájaros.

Miércoles.   Vi a T. con su hija y un hombre. Se apresuró a explicar: “él es tal, y él es tal, somos todos hermanos en Cristo”. Dijo que yo también, como aquel hombre, estaba descarriado. Como que la vida correcta es montarse a un carro e ir siempre por el mismo carril. En eso pensé. Yo no tengo carro, siquiera. Eso me alivia. Ella intentó ser amable con este vil pecador, pero su amor es breve y tuvo que irse, con el hombre y su hija (supongo que a andar por el carril adecuado. Yo, en todo caso, soy para ella un caprichoso autito chocador).  Él quiso averiguarme. En vano, porque pregunta pero, en realidad, no oye mis respuestas. Él cree saber lo que me pasa o lo que voy a contestarle. Se distrae rápido. Supone que sabe cosas de la vida de los demás porque sabe cosas de su propia vida. Él no sabe nada. Yo tampoco, pero al menos me dispongo a oírlo.
Estuve enamorado de ella. Lloré por su amor, que me arrebató en nombre de Dios. Puso a Dios por motivo y dejó de quererme, ella. Cuando yo era un humano cristocéntrico y bibliófilo. Creo que lo sigo siendo, aunque el grueso de la gente (sobre todo los creyentes evangélicos) no lo noten ni se esfuercen ni se atrevan a pensarlo. Dios se ha vuelto una cosa gigante que se me metió para adentro. Me ensanchó la almita mía. Si ella lo supiera y si, en verdad, ama a Dios, se sentiría atraída hacia mí como un humano hacia la tierra. Ella lo sabe. Por eso no me mira. Por eso no soporta conversar conmigo. Sabe que sería mi discípula, fiel y obsesa como ella es en todo lo que desea. Siempre ha aplicado corsees a su deseo. Ella tiene el deseo mutilado y se alimenta de que la deseen, del deseo de los otros. Por mi parte, no le daré de comer. Sólo la veré cuando gire y se esté alejando.
                                                                ***

Vi a N. de espalda. La voz temblorosa y el cuerpo hermoso. La musculosa negra. Qué pena que esté tan loca con esa locura triste y corrosiva. Parece no haber cambiado, y yo me he vuelto tan otro. Crucé de vereda, con otra mujer. También loca.
                                                                ***


Vino L. y durmió en casa. Es muy buena en la cama y sabe conversar. Me dice que me quiere. Mi corazón se expande y no es que no la quiera: es que la quiero más de lo que ella podría soportar. La quiero a ella y quiero a su libertad caminándole por el cuerpo. Eso es lo que no soporta. Eso es lo que algunas personas no entienden. Por eso no me atrevo a enamorarme de los débiles. Los débiles necesitan ser fortalecidos, no amados con piedad cristiana. Y mi amor es un fuego que no  sabe apagarse. Lástima; el mundo está lleno de bomberos. Mi corazón no ha frenado. Puedo amarla a ella mientras miro un pájaro o masturbo otra muchacha. Mi corazón va a crecer hasta atorarme la garganta. Moriré de él.

lunes, 23 de diciembre de 2013

éramos la muerte
antonia
con los pinos entristecidos
a mitad de la tarde
yo me dejé caer en tus ventanas
las de tu pelo
como un alpinista 
que suelta la cuerda que lo amarra
al everest
vos sos mi montaña
antonia
y me caí sobre todas
tus rocas y sangro inmóvil
y pálido entre tus pezones
voy gritando auxilio sos me caiiigooo
pero es mentira: a mí me gusta
caerme encima tuyo sangrarme
todo y perder el conocimiento
y no volver a hallarlo
y que tu cintura sea mi plena
 teología yo sé que puedo profetizar
que la salvación está en tus muslos
izar himnos en tu rodilla obligarme
a la alegría de confiarte mi muerte y mi pecado
buscarte en todo lo que es
porque donde voy hay átomos de tu boca
quiero caerme en vos

lunes, 11 de noviembre de 2013

CARTA A GRACIELA

Porque yo puedo usar la misma palabra para decir distintas cosas, así como puedo usar las mismas manos para mirarlas como ramas o para apagar la luz junto al río. Yo leo “zamba para no morir” y, aunque todo parece indicar que “zamba” habla de un género musical, de un baile que nace del pecho que anhela algo, yo, aun así, no pude evitar pensar ese “zamba” como un verbo: así como alguien canta, como alguien saluda, como alguien espera; también alguien zamba. Y zambar es hacer algo, y algo que se hace contra la muerte, o porque la muerte, o visto que la muerte. En un renglón escribí tres veces la palabra muerte, y siento que profané algo, y que estoy haciendo el ridículo. Con nombrarla una sola vez bastaba. Mentira, nunca nada basta para la muerte. Y decir mil veces la palabra muerte es nada hasta que es ella la que se pronuncia cerquita de uno. Porque la voz de ella es la que afina los nombres. Cuán otro sería yo si ella me dijera. Me va a decir, no lo dudo, pero aún no me ha nacido de su vientre hinchado. Yo sé que hace veinticinco años estoy por morir. Y quizá las palabras sean esta cintura con la que zambo. Y zambo Dios y zambo Sartre y zambo Nuevos Testamentos y Viejos quejidos y zambo sexo entre mujeres que ponen un desierto en mitad de mi nombre.

¿Qué haremos, Graciela, con nuestra espina dorsal? ¿en qué hospital podremos internarnos la sombra para irnos de paseo al banco de una plaza? ¿cómo educaremos al bichito en nuestra columna vertebral-alma, si se quiere-para que, una vez que haya cesado el cuerpo, vaya hasta el banco de donación de ideas a dejar un palabra nueva? ¿a quién donaremos la tercera parte de nuestro esqueleto si cada vez hay más perros en la calle? No sé, Graciela, no me preguntes. Vos dejame zambar. Hay algo de antropología espiritual cada vez que mis palabras giran, una teología fabricante de humanos que van a esperar el amanecer hasta que lo inventen tomando cualquier mate. Yo sé que no esperás que diga algo, pero, si te ha dejado de doler la muela ¿querés zambar conmigo?  

lunes, 21 de octubre de 2013


madre peinándose

madre mía que estás en la tierra
yo voy a cantar con mi mano azul
en alto para que te desprendas del piso
es hora de peinarse madre y de estrenar
los vestidos que el viento ha traído hasta
tu cuerpo yo no soy tu vestido madre
soy sólo un arbolito que te arrancaron
del útero no pasees así tu útero desnudo
hay un viento que quiere vestirte y es necesario
que abras los ojos para elegir la nube exacta
yo te ruego que llores menos madre
las lámparas precisan tu risa para ir lumínicas
qué será de la ciudad si tu tristeza la anochece
los nenes no podrán salir a jugar a la calle
los nenes sos vos mami dejate jugar
y que te crezca el pelo hasta que todos
los nenes y yo también podamos escondernos
ahí adentro para después largarnos a las corridas
con olor a tu cuero cabelludo y saludándote
de lejos porque nos prestaste el pelo para vivir
cuando estábamos helados o aburridos
vos sos una casa que tiene que buscar su montaña
madre cruzá el río que alguna gente se hermosea
ahogándose porque no hay mamá más linda que
la que está cruzando el río es hora de peinarse
madre y de estrenar el nombre que habrás de inventarte

lunes, 14 de octubre de 2013



el niño mago
tiene estrellas
en la boca

ha visto un arma
y ha dicho
paloma de pólvora

ha oído un auto
y pronunciado
ciempiés de plástico

a los sauces dijo
manos de santos
junto al río

pidió a los santos
que con sus manos
degüellen ciempiés y palomas
para librar al mundo
de vuelos y corridas
hasta la muerte

para que sólo haya
gorriones
y bichos bolita
que enseñen a cantar
costumbres nuevas

lunes, 23 de septiembre de 2013



ES UN MAL Nº P/EL Q´ AMA

                                                                        “Chau número tres”
                                                                     (Mario Benedetti)

se escucha trula de fondo
cuando golpeás la puerta
que la abro y rechina
aunque sea reargentina
y ceberio aconseja que me subas
y luego me bajes
no acepto no no no no
hola cómo andás no te esperaba
y el viento que se divierte con tu pelo
y deja ver de a ratitos
-ahora sí ahora no- la tarde
que amarillea mientras te contornea
del hombro al tobillo como
si se esforzara en atraparte
entera en un envoltorio de oro
tenemos que hablar
me decís cambiando el tono
de las letras como si el ruido
importara más que las palabras
que estás diciendo
yo la cazo al vuelo
y te digo pasá que me quieras
pa´ luego dejarme no acepto
no no no
pasás toda seria sin mirarme
y sin amarme por la puerta
de madera de tumba de agua 
yo te sigo pero vos vas
como si estuvieras sola
y empezás a decir frases
con tus ojos de acero
yo sé que estás diciendo frases
porque si estuvieras hablando
te acordarías que estoy yo
me tendrías en cuenta pero no
parece que tenés algo atado
a la garganta y viniste a vomitarlo
antes que se te salga por la caca
vos y tus gastritis o estés pelando
una cebolla con bronca
y te cortés el dedo
y me decís acodada en la mesa
aunque no sé si son palabras
o guantes de taison
o patadas del flaco schiavi
y me decís que hasta cuándo
que estás cansada que me decida
que crezca y que la mar en coche
y ya va el tercer round
que me tires y quieras usarme
no acepto no no no no
y ahora te echás para atrás
pegás la espalda a la silla
y te cruzás de brazos
y todo el tiempo hablás de él
y me decís que no
pero yo sé que sí
y hablás de él
pero yo sé que sí
te hacés la que no te importo 
pero yo sé que sí
y hablás de él
hasta que explotás de rabia
y lo reconocés sí sí te amo
gritás gritás fuerte pará
los vecinos te van a escuchar y
después no te hacés cargo
pero vos me amás a los gritos
vos me amás con un macrófono
en la lengua y un micrófono
en los hechos vas y vienes
como olas de mar ya no
te lo permito
te pensás que no me di cuenta 
forra
de verdad creés que no sé
que pensás en su nombre
toda la noche y hasta te bañás
para acordarte de él
qué trato ni qué trato
sos mía o sos de él
qué me viste cara de boludo a mí
 los vecinos me van a señalar  para colmo
les gusta poco… sólo uno saldrá vencedor
pa´ quedarse contigo
y vos embravecida sos un huracán
con pelo largo agitás la mano
con el índice alzado y gritás
como si alguien te escuchara
como si vos te escucharas
si supieras lo sexi que te pone
el enojo cómo se te marcan
cómo se te mueven las tetas
abajo de la remera verde cuando
 agitás el brazo pero no
te importa vos querés hacer
ruido vos lo querés a él
y sos un león con hambre
y metés más miedo
que la puta que lo parió
y yo te grito carajo
y vos me zamarreás endiablada
y yo te pego una cachetada y
no ponés más mejillas te parás
y arremetés esta vez sí una
de taison aia dice mi cachete
y me montás y me pegás en
la espalda y te desquitás contra
mi camisa a cuadros qué
te hizo la pobre agarrátela
conmigo hasta que me tirás
al suelo y me estás dando
patadas pero no me convencés
no te voy a compartir tres
son muchos para una sola cama
de golpe te calmás te deshuracanás
te acomodás la remera
y te atás el pelo
igual pienso que sos una pelotuda
y eso no se ata que estás
enferma que vayás al
siquiatra o de paseo a la morgue
que te amo y qué carajo
hago sin vos si querés
te acompaño a la morgue
pero nosotros dos
cómo es eso que no hay dos
sin tres es un mal número 
para el que ama
de qué te reís qué te pasa
me decís que está bien
que tengo razón caminás hacia mí
moviendo lento la cintura
veo que venís con tus rodillas
tus tobillos tus canillas
tus pantorrillas tus muslos
cómo hacés cómo hacés
que se me mueve el piso
yo estoy enojado pero me olvido
de qué querés que me acuerde
si me estás abrazando
si se ven nuestras sombras entre
la pared y el suelo y sabés
una cosa la tuya es más linda
si se ríen las sillas
si baila la mesa
si canta trula en la radio
si veo que tu nombre rebota
por todos lados
si un ejército de flores
 no para de dispararme pétalos
si yo los pateo hasta que te dibujo
una alfombra
si tu perfume que lo abraza todo
si sigue cantando trula
en la radio
tonto tonto tontín mil veces
tonto no entendés que te amo
osito mío para qué te enojás
no ves que me caigo del mundo
si me soltás la mano
ya sé que me enojé perdoná
vos sabés cómo soy me dice
yo busco en mis bolsillos
pero no encuentro bronca
se esfumó y digo dios ayudame
perdoname por favor por ser tan bueno
después te rezo un padre nuestro
o sea un vos nuestro
che mi amor le digo ahora
que la veo tranquila ahora
que la veo sonrisa ahora
que la veo mía ahora
que la veo
che mi amor querés que te jure 
algo que te cante que te algo
sí quiero algo dice
y trula sigue cantando
una vasito de jugo osito
por favor está bien le digo
ahora que te veo tranquila 
ahora que te veo
y la suelto y giro y su perfume
me invade la cintura que
parece que canta que va recitando
alegrías con rimas y todo
y no es que yo camine alegre
la alegría me camina hasta la heladera
me lleva de los pasos yo veo cómo
mi sombra se sale de la suya
y abro el congelador para sacar el hielo
escucho que abrís la cartera seguro
porque el cierre se queja despacito
saco el jugo de naranja y me doy vuelta 
con la risa de oreja a oreja pegada con poxipol
se me cae la jarra crash crash
o te tiene él o te tengo yo
quien esté de más decídelo
piénsalo
se me cae la jarra la risa
y vos me apuntás
qué buena puntería para
darme en la frente
apagás la radio y te vas
creo que te reías cuando
decías bajo el marco de la puerta
que ya elegiste al hijo 
que esperábamos (sin el mo)
no a mí

jueves, 12 de septiembre de 2013



CONSECUENCIAS DE MI ESTANCIA EN LA ISLA DE LOS CRONOPIOS

había dos veces un hombre que vivía en un barriecito
lejos del centro apartado donde no había cordón cuneta
y cuando llovía usaba botas de goma para no mojarse
las medias pero sobre todo para saltar charquitos y reírse
en voz alta y en voz gruesa y agarrándose
la panza y enarcando las cejas

esto no siempre era buena idea porque algunos vecinos
muy secos ellos tan no húmedos lo miraban
desde atrás de las ventanas y decidían que el hombre
era un vago que se la pasaba riendo en vez
de trabajar más horas para comprarse un auto y no mojarse
(ni saltar charquitos ni reírse enarcando las cejas)
cuando llueve o a veces cambiaban de opinión
cuando se reunían en restaurantes con muchos vasos
y tenedores para sólo dos manos y decidían
que en realidad estaba loco y se sentían muy
buenos en la parte del fondo de sus cabezas al tenerle
lástima y reflexionaban con toda seriedad
y con la ropa planchada que ya se le iba a pasar
cuando se diera cuenta

pero el hombre no se daba cuenta de nada
y siempre hallaba maneras novedosas de esquivar
charcos de lluvia una vez descubrió que si gritaba
ahijuna y cerraba los ojos en medio del salto
podía llegar ocho centímetros más lejos
fue en uno de esos saltos que no vio venir
(porque tenía los ojos cerrados) el empujón del hijo
del abogado que también era dueño de la farmacia del centro
entonces cayó al barro y se mojó la campera
y las medias también cuando lo vio al hijo del abogado
se sintió amargo porque el hijo del abogado llevaba
como una tristeza de carcajadas no reídas en los ojos
pero el hijo del abogado no sabía eso porque su papá
no tenía tiempo para explicarle la alegría o hacerle
una tarta de poemas para esconderla de los grillos
entonces el hijo del abogado lo retó le dijo
saltar charquitos y cantar ahijuna y reírse agarrándose
la panza es propiedad de los niños a vos tu papá no te regala
juguetes para los reyes magos ni te lleva de viaje para
tu cumpleaños le decía entonces no usés nuestra
infancia como si fuera tuya porque si la usás todos
los días la vas a ir gastando y a todos los demás niños del barrio
nos van a faltar pedacitos de infancia porque vos te los vas robando
sí sí así le decía vos no podés jugar vos tenés que arrugar la cara
y ser triste ocho horas al día y preocuparte de cosas importantes
el hombre comprendió que el hijo del abogado aprendió
 esas palabras de su papá abogado pero comprender
a un niño no es suficiente para hacerlo feliz por eso
el hombre en el piso y mojado lloraba de tristeza
por todas las carcajadas que el hijo del abogado
no supo atrapar en su cuerpo y el hijo del abogado
traía unos amigos más callados y aburridos que él
y entre los cuatro comenzaron a golpear al hombre
y a llamarlo vago y loco y a decir que ya se le iba a pasar
cuando se diera cuenta

pero el hombre no se daba cuenta de nada
y necesitaba ayuda tan mojado tan en el piso
por eso vino corriendo y ladrando el colitas
que es un callejero destartalado y sin dientes
pero con tanto olor que asusta a cualquier gente bien
y entonces el colitas salvó al hombre
y se abrazaron y se lamieron y se olieron

pero el hombre no se daba cuenta de nada
y cuando se levantó y se sacudió el barro
encontró dos monedas y se puso a jugar a las payanas  

viernes, 6 de septiembre de 2013

CARTA  A CRISTIAN  I

un pájaro de fuego ¿se quemaría si volara al sol? digo palabras porque estoy hecho de palabras porque no sé decir cosas que no soy y soy palabras le tengo miedo /lo digo con palabras/los miedos se palabran tanto como cobarde tibio arroyo fe/miedo le tengo a soltar la mente a que la casa de la mente se vuelva mi morada más gigante única palabras son artefactos/ arte/facto/ inventados por el hombre hombre es invento de palabra que ha hecho parir hombres y feses y dioses y más palabras para contradecir a las palabras que hace el hombre y al hombre que hacen las palabras apoyo mi mano en tu boca y te robo tu hombre para decir/ser/lo reirlo putearlo morirlo conmigo sin vos ahora te estoy diciendo que le tengo miedo a volar al sol pero estoy hecho de fuego y nací de sol y si me quema soy un fuego más grande/// miedo tapaneurona la puta que te parió morime si querés morime todo pero no me voy a darte aunque me queme como un vampiro de día porque no quiero huir uh porque no quiero ir ¿me prestás tu boca amigo? es sólo hasta que chorree alba un poquito por la muela y después te la devuelvo te la vuelvo de vos mía sida una vez


                                                                              hombre



nazco así de luz que mata si no resucito no puedo decir que hube muerto y morir es haber brillado sabido que la muerte no existe que sólo la imita alguna gente que camina a la sombra


CARTA A CRISTIAN  II

recién vengo de la casa de alejandro. queda todavía en mi ropa aroma a cigarrillo. para ir hasta su casa pasé frente a la catedral. sonaban las campanas. yo pensaba en ese mecanismo de hierro y cuerdas que hace mucho ruido, y la gente lo comprende todo, y cree que atrás de ese ruido está dios y van solemnes como conciencias explicadas ¿cómo se atreven a pensar en dios con las palabras de otros sin usar sombrero y sin notar que, de un momento a otro, puede volárseles la cabeza y salpicarles el cuello de rojo tristeza, de rojo camaleón, de rojo aborto? la gente camina sin paraguas como si no supiera que ya mismo un meteorito o un presidente va a arrancarle con placer el menique de la mano izquierda ¿te diste cuenta que nos sostiene un concepto, que nos ata al mundo un mecanismo biológico mal explicado?¿y los espíritus que nos rondan?¿qué piensan ellos del precio de las papas?¿por qué los padres de la iglesia tuvieron hijos?¿con qué hembra copularon hasta el orgasmo hilarante? yo me llamo mauro, y alguna flexibilidad en mi muñeca me incita a saludar el árbol de la vereda del vecino. es una costumbre altamente ejemplar. lucharé, daré mi vida porque la incluyan en los planes de estudio y los manuales de formación ética. o sea que te mando un abrazo. y se me hace tarde para mirar el pasto como estrellas verdes. de todos modos, sos mi amigo. y eso que a veces llueve en villa maría.